23 de marzo de 2026
Francisco
Voluntario de España
Cuando comenzó la invasión rusa a gran escala de Ucrania, la noticia de la masacre de Bucha y el bombardeo de Kiev y otras ciudades ucranianas me hicieron perder la esperanza. Recogí mis cosas y me uní a la Legión Internacional, porque no podía quedarme de brazos cruzados, sabiendo lo que estaba sucediendo.
Los ucranianos fueron quienes más me impresionaron. Sinceramente, no esperaba ver tanta fuerza y valentía. A pesar de ser menos numerosos que los rusos y contar con menos recursos, luchan con mucha más ferocidad de la que jamás hubiera imaginado. No se trata solo de un ejército, sino de un pueblo que comprende perfectamente por qué lucha. Los ucranianos luchan por la libertad e independencia de su país, para que sus hijos crezcan en un país libre. Y eso es lo que les da la ventaja.
Estoy convencido: rusia no ganará. Porque no se trata solo de tecnología o de números. Se trata de valores, de motivación intrínseca, de la voluntad de resistir hasta el final, hasta la última gota de sangre, hasta la última bala. Los ucranianos poseen esta cualidad, y su espíritu amante de la libertad es inquebrantable.
Esta guerra es una de las más brutal de nuestro tiempo. Por lo tanto, mi consejo para quienes estén pensando en venir es: tengan muy claro adónde van y por qué. No deben ver la guerra como una aventura romántica; es una dura realidad que pone a prueba a todos. Por lo tanto, no la tomen a la ligera.
Pero también quiero decir que aquí vi verdadera unidad y hermandad militar. Personas de diferentes países —ingleses, colombianos, españoles, ucranianos— sirven juntos en el ejército. No hay problemas entre nosotros. Todo aquel que esté dispuesto a ayudar es bienvenido. No importa quién seas —un tirador, un operador de drones, un cocinero o un administrador—, toda contribución es importante.
Ucrania hoy es un lugar donde se decide mucho más que el destino de un solo país. Y me enorgullece ser parte de esta lucha.
¡Gloria a Ucrania!