16 de abril de 2026
Tata
Voluntaria de Colombia
Me enteré de la guerra a través de las noticias y las redes sociales. La agresión de rusia contra Ucrania me pareció profundamente injusta. En Colombia también estábamos pasando por momentos difíciles, así que entiendo el valor de la paz y la vida humana. Eso fue lo que me impulsó a venir aquí. Lo hice con mis propios ahorros y por voluntad propia.
Mi experiencia en el ejército colombiano me fue muy útil. Pero en Ucrania, adquirí nuevos conocimientos sobre técnicas de combate modernas y aprendí a manejar nuevos tipos de armas. El entrenamiento en medicina táctica fue especialmente importante, porque estas habilidades realmente salvan vidas.
Recuerdo bien mi primer día en Ucrania. Cuando llegué a Lviv, todo me parecía desconocido. El taxista que me llevó al centro de reclutamiento no me cobró; simplemente me abrazó y me dijo "gracias". En ese momento, sentí que había tomado la decisión correcta. Como colombiana, no esperaba tanta calidez, pero me ayudó a sentirme integrada.
Lo que más me impresionó de Ucrania fue su gente. Son abiertos, sinceros y muy humanos. La única dificultad es el idioma, pero ni siquiera eso supone una barrera cuando hay respeto mutuo. Serví con soldados de diferentes países y, a pesar de las diferencias culturales y lingüísticas, nos une un objetivo común.
No vine aquí solo para luchar, sino para apoyar a la gente que se ha convertido en mi familia. Y creo firmemente que, gracias a la unidad, la fortaleza de espíritu y la justicia, sin duda venceremos.
¡Gloria a Ucrania!